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Cinco razones por las que nos traicionamos a nosotros mismos

26.03.2017

Antes de seguir leyendo te invito a que te respondas la siguiente pregunta: ¿Siempre expresas a los demás lo que sientes y piensas sinceramente? Piénsatelo y responde… Seguramente te ha llevado más de 2 o 3 segundos decidirte y responder un sí o un no y tranquil@, eso nos pasa a todos, la mayoría de ocasiones no somos del todo sinceros cuando expresamos nuestros pensamientos y sentimientos. Ser sinceros y auténtic@s al cien por ciento es muy complicado, debido  a que vivimos en una sociedad en donde la imagen, la reputación y las relaciones son sumamente importantes en todos los ámbitos de la vida humana, de ahí que gastamos gran parte de nuestro tiempo haciendo un gran esfuerzo por decidir qué decimos o qué no decimos o a quiénes les decimos que, y suena esta afirmación contradictoria al momento histórico en que vivimos, teniendo en cuenta que la libertad de expresión es promulgada en la mayor parte de las sociedades sobre todo en las occidentales y aunque lo diga la teoría, en la práctica lo cierto es que no lo hacemos la mayoría de las veces, eso de hacer uso de la libertad para expresar sinceramente lo que pensamos y decimos a los demás libremente.

El ejemplo más claro y generalizado, es nuestra incapacidad para decir ¡No! El no es una de las frases que más dificultades nos genera en nuestra vida, tú y todos hemos vivido situaciones en las que queremos decir no y finalmente decimos sí, en contra de nuestra voluntad y necesidad nos hacemos responsables de un sinnúmero de actividades, situaciones, personas, que no suman a nuestra productividad, tranquilidad, eficacia, crecimiento, felicidad. Renunciar a nuestra espontaneidad y a la satisfacción de nuestras necesidades es en mi opinión la peor traición que nos hacemos a nosotros mismos, los efectos que genera antes que ser positivos son poco beneficiosos, te quedas con enfados, disgustos, incomodidades, sentimientos de injusticia, culpabilidad, amargura y otros tantos que difícilmente nos reivindican del error que consciente o inconscientemente cometemos.

¿Por qué nos traicionamos a nosotros mismos?

  • Por el miedo a quedarnos solos, a perder la aceptación y el reconocimiento de los otros. El miedo a ser auténticos, a expresar lo que en realidad sentimos y pensamos es una de las expresiones del miedo a la soledad.
  • Por el miedo a lo que opinen los demás, por este motivo pasamos intentando satisfacer las expectativas de los otros con tal de quedar bien ante ellos y quedar bien, es satisfacer sus expectativas.
  • Por el miedo a perder nuestra reputación o imagen, esa que nos hemos creado nosotros mismos, además, eso puede representar también perder a los otros, sean amigos, jefe, pareja, etc
  • Por el miedo a perder lo que ya tenemos o hemos ganado por ejemplo, el trabajo, la aceptación del jefe, del amigo, de la pareja, de los vecinos, etc.
  • Por el miedo a hacer el ridículo o a quedar en ridículo.

Estas cinco razones más frecuentes del por qué nos traicionamos,  son expresión del miedo a sentir soledad, a experimentar la incapacidad de estar con nosotros mismos, a no ser capaces de sostener nuestra propia imagen frente al espejo, es enfrentarnos a la creencia de lo que somos y eso es muestra de que nuestra autoestima no está siendo lo suficientemente eficaz para sostener nuestra autonomía y libertad.

Si eres de los que te traicionas a ti mism@, te sugiero:

  1. Comienza por hacer el esfuerzo de darte cuenta del coste que significa estar complaciendo más a los demás que a ti mism@, ojalá escribas todo lo que pierdes cuando dices sí y en realidad quieres decir no; pierdes tiempo, satisfacción de algo que quieres o necesitas, productividad, tranquilidad, paz, energía y hasta dinero. Todo eso tiene un coste mental, emocional, físico, psicológico muy alto, terminas agotad@ en el día a día cuando te haces cargo de un sinnúmero de responsabilidades por no ser capaz de decir lo que realmente sientes o piensas.
  2. Da un pequeño paso, identifica aquellas personas de tu confianza con las que puedes iniciar practicando un no, sólo por una vez, un día, un momento, para que te des cuenta que así digas no, el mundo no se va a caer, no te van a rechazar, no te van a dejar de querer, de aceptar.
  3. Aprende a aceptar que todos no nos van a querer, es imposible el que todo mundo nos quiera, nos acepte, nos reconozca es parte de la naturaleza humana no con todas las personas tenemos afinidad. Aunque no nos quieran, no nos acepten o no nos reconozcan seguimos siendo nosotros con nuestras fortalezas y debilidades.
  4. Aprende a conocer tus fortalezas y debilidades, comienza por hacer cuenta de todo lo que has obtenido gracias a tu esfuerzo, dedicación, inteligencia, gracias a ti mism@ y también de lo que has perdido cuando has errado, pero que a pesar de ello el mundo no se ha acabado.
  5. Deja de ser esclavo de los demás, del qué dirán, de tu reputación, de tú imagen, hay que tener una honestidad brutal con nosotros mismos. Cada vez que renuncias a tu autenticidad te estas sometiendo a los demás, a lo demás.  Bronnie Ware enfermera australiana que acompañaba a enfermos terminales escribió en su libro, que las personas que estaban cercanas a la muerte, de lo que más se arrepentían era de no haber tenido el coraje de hacer lo que querían hacer y no lo que otros esperaban de ellos. Aprende a ser tú mism@ y eso implica aceptar tanto tus fortalezas como tus debilidades a que eres fuerte pero también vulnerable.
  6. Sé capaz de asumir el mayor reto de la vida, ser como queremos ser y no como nos toca ser; ser o hacer lo que nos toca, es una traición a nosotros mismos, es ser esclavos, es no hacer uso de la libertad y todo por el miedo que te paraliza.
  7. Aprende habilidades comunicativas para que puedas ser asertivo. Cuando eres de los que te traicionas y dejas de ser auténtico con frecuencia, es significado de tu falta de habilidades comunicativas, las cuales puedes aprender. La mayoría de las cosas en la vida las aprendemos, adquirimos a través del conocimiento y la práctica, pero necesitamos ser conscientes que nos falta para poder sentir la necesidad de ese aprendizaje. Te sugiero leer mi post comunicarse bien es crecer como persona y profesional. http://claudiasogamoso.com/comunicarse-bien-es-crecer-como-persona-y-profesional/
  8. Ten compasión contigo mism@, de lo contrario no vas a poder aliviar esa carga que te impones tú mism@, la de complacer a todos menos a ti. Algunos lo hacen para obtener la satisfacción de sus intereses, de ser protagonistas, de no perder lo que tienen, pero te aseguro que es una trampa mortal, terminan cayendo en las redes de la soledad, evitando lo que más temen más lo atraen, pues concentran su energía mental, emocional en ello.
  9. Aprende que te vas a equivocar y los demás te criticarán. Acepta que es parte de las relaciones humanas la crítica buena o menos buena, más bien tómatelo como un regalo que te sirva para reflexionar y conocerte.

Ponle destino a tú viaje vital y define qué tipo de equipaje es el que llevas, buen antídoto para no ser vulnerable a las tentaciones como el miedo a la soledad y recuerda que todo lo bueno comienza en uno mismo.

¿Eres de los que teme a la soledad?

Foto: Pixabay

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