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Es más productivo equivocarse a no hacer nada

23.03.2018

El miedo a hacer el ridículo, es tal vez el miedo más generalizado en la vida del ser humano moderno. Tiene que ver con el sentimiento de temor a que tu conducta provoque risa o burla en los demás o incluso críticas. Muchas de nuestras acciones, las hacemos en función de evitar dichas críticas, ¿Por qué? Por miedo al ridículo. Este miedo al ridículo, es también una especie de extensión del miedo a que los otros nos rechacen. Todos queremos sentirnos aceptados y no rechazados, queremos sentir que nos tienen en cuenta, que valemos y que los demás nos abren un espacio en sus relaciones, en sus vidas.

Abraham Maslow en su teoría sobre la motivación humana, señaló dos necesidades humanas relacionadas con la aceptación y la estima, la necesidad de afiliación y de reconocimiento. La primera se refiere a necesidad de sentirnos partes de un grupo social, de dar y recibir amor y afecto. La segunda a la necesidad de sentirnos valiosos para nuestro grupo, necesidad de obtener logros, de alcanzar cosas, de sentirnos bien con nosotros. Accionamos socialmente buscando satisfacer estas dos necesidades y cuando no se satisfacen, el sentimiento de frustración puede ser abrumador, así que preferimos evitarlos con mucha frecuencia, bajo el coste de no decidir y renunciar a lo que queremos.

¿Qué puede limitar la satisfacción de las necesidades de afiliación y reconocimiento?

El que te equivoques o cometas un error. Encuentro con mucha frecuencia que el equivocarse o cometer un error es sinónimo de rechazo, no aceptación, señalamientos y críticas. Las personas se estresan con gran intensidad cuando se ven expuestas al señalamiento de otros porque han cometido un error o equivocación y hay un miedo también generalizado, la gente no quiere y teme, incluso sufre, por equivocarse, es una conducta que se asocia a un malestar psicológico y social, también se relaciona con no poder satisfacer a los demás en sus expectativas, muchas personas, pareciera que están la mayor parte de su vida dependiendo de la validación de los demás. Esto tiene que ver con una educación en la niñez centrada en la competencia, en creencias como ser bueno es no equivocarse, en la perfección, en ser el mejor sí o sí, entre otras tantas relacionadas.

Creer que para vivir es mejor  “no equivocarse” es una condición de vida muy neurótica, es negar la vida misma, porque la vida implica tomar decisiones cada día a cada momento y cuando tomas una decisión tienes 50/50 de probabilidad tanto de errar como de acertar.

Cuando te paralizas y prefieres no tomar la decisión, quiere decir que tu emoción (miedo) superó tu necesidad y lo que sucede es que terminas frustrado, con sentimientos de tristeza, desilusión, decepción y aunque la vida sigue, tú te has quedado sin el logro y muy probablemente con tu autoestima afectada.

No hacer nada es improductivo, no avanzas, y se refiere a que no tomas decisiones, las aplazas, las anulas y te dedicas a otras cosas inútiles porque no te representan beneficio en tu crecimiento o mejor, no te aportan al objetivo que en algún momento te has planteado.

Es mejor entonces tomar la decisión, accionar y correr el riesgo a equivocarte o acertar.

¿De qué depende que aumentes la probabilidad de acertar?

  1. De tú preparación. Antes de tomar la decisión hay que conocer, saber a cerca de lo que vas hacer, esto hace que puedas maniobrar más efectivamente frente a las posibles dificultades.
  2. De tu experiencia. Entra más experiencia se tiene a cerca de lo que vamos a hacer, más probabilidad hay que decidas y aciertes.
  3. De tu confianza en sí mismo. Es importantísima la confianza, de lo contrario, el miedo puede superarte y aumentar la probabilidad de errar.
  4. De tu fe: Si no tienes fe, tu seguridad en la ejecución disminuirá
  5. De tu energía: Es la capacidad para actuar, concentrarte, focalizar, mantener el control de tu emoción hacia el cumplimiento de lo que quieres lograr, tiene que ver con la motivación, el deseo, el anhelo, fuerza y persistencia hacia el objetivo.

La probabilidad de aumentar el error depende de enfrentarte a la decisión sin tener las herramientas suficientes y necesarias.

Warren Bennis en su libro Estrategias para un liderazgo eficaz habla de la probabilidad de error y cita el Efecto Wallenda llamado así en honor al equilibrista Karl Wallenda, quien falleció al caer de la cuerda floja en una exhibición. Investigaron cómo pudo pasar si este hombre era un experto y no era la primera vez que hacía esto, sin embargo, los investigadores encontraron que Walleda actuó de manera diferente a las demás ocasiones, tres meses antes se dedicó a pensar en la posibilidad de su caída y a inspeccionar todas las medidas de seguridad, es decir, dedicó toda su energía mental y emocional más en no caer que a caminar por la cuerda, como sí lo había hecho durante toda su vida profesional. Se enfocó en las percepciones propias del resultado que en su propia eficacia

Productividad es ejecutar acciones útiles en un tiempo determinado para cumplir tus objetivos. Así que, si te equivocas para que tu equivocación sea productiva, útil se requiere:

“Reflexionar sobre tu error, analizar qué acciones te llevaron a no obtener el resultado, y volver a intentarlo teniendo en cuenta que debes ahora accionar desde la corrección de tus errores, desde tu aprendizaje”.

En conclusión, si aplazas las decisiones, las anulas, no las tomas porque has permitido que tu miedo supere a tu necesidad de logro, estás dejando escapar la oportunidad de ir hacia dónde quieres, es una renuncia que puede salirte muy costosa en el tiempo, así que es mejor tomar la decisión siguiendo los pasos necesarios para aumentar la probabilidad de acertar y no que se dé el efecto Wallenda en tu toma de decisión. Concede más valor a ti mismo que a tu necesidad de aceptación y reconocimiento por parte de los demás, es la manera para superar el miedo al ridículo, al rechazo a la no aceptación, a la final hagas lo que hagas unos te van a querer y otros no y por último recuerda es mejor errar y aprender, que no hacer nada. Equivocándote y aprendiendo avanzas en tu cometido, no haciendo nada renuncias.

¿Te atreves a equivocarte todas las veces necesarias, aprender y persistir hasta lograr tu objetivo? O ¿Eres de los que prefiere no arriesgar y quedarse tal y como está?

 

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