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Relaciones humanas: Lo que hacemos sentir y nos hacen sentir

09.02.2018

Relacionarse con otros es una situación natural y hasta instintiva, aunque las personas no somos ni totalmente gregarias (tendencia a agruparse con otros de la misma especie) ni totalmente solitarias, lo cierto es que necesitamos agruparnos así como también estar en solitario.

La sociedad nos impone condiciones y hoy especialmente, de alta exigencia para la obtención de resultados, logros, alcance de metas y objetivos, es muy difícil que una persona en solitario pueda alcanzar resultados, no me aparto que pueda suceder, de hecho ha sucedido, científicos, artistas por ejemplo, sin embargo es poco probable y requiere de una cuota incalculable de inversión de energía en todos los sentidos y pocos son lo que pueden apostar por ello.

Definitivamente, necesitamos unirnos a otros para obtener resultados, alcanzar metas y objetivos, lograr realización en cualquiera de los sentidos. Hasta aquí todo parece sencillo, se vuelve complejo cuando tod@s los que necesitan o quieren alcanzar metas tienen las propias y por supuesto son diferentes, cada uno con su individualidad, sus necesidades, valores, creencias, maneras de ser y hacer, es normal entonces que no haya una fácil alineación, todos quieren lo suyo. Cabe entonces esta pregunta:

¿Cómo manejar las relaciones que se dan desde la individualidad? Hay dos respuestas, las puedes manejar o gestionar negativa o positivamente.

Negativamente desde el instinto agresivo destructor, defiendes tu terreno como en los viejos tiempos de las cavernas con la filosofía del más fuerte, o del instinto agresivo constructor, ese que da energía e impulso para ser y estar mejor, para obtener bienestar. Tú decides.

Tener relaciones positivas y saludables es una decisión, es decidir crear una vida basada en la construcción de bienestar propio y del común e implica:

  1. Hacerte responsable por tu individualidad, es decir, de ti mism@ y eso significa conocer tus fortalezas, tus limitaciones, tu manera der ser y tu manera de funcionar en el mundo, si no eres consciente de estos aspectos propios, es muy difícil que seas consciente de cómo es, de cómo está, de cómo funciona, de cómo entiende y experimenta la vida el otro u otros. Hacerte responsable es tomar consciencia de que tu actuar tiene efecto directo sobre los demás para bien o menos bien, si te enteras de las fortalezas sabrás gestionarlas favorablemente, y sobre todo utilizarlas más a favor tuyo y de los demás.
  2. Aceptar la individualidad de los demás. Es un derecho asertivo ser como quieres ser, actuar como lo quieras hacer, sentir lo que quieras sentir, eso quiere decir, que cada uno tiene su propia y particular manera de ser y de actuar, sus fortalezas, sus limitaciones, sus creencias y valores, el limite es, no tienes derecho a dañar a otros en su dignidad física, mental, social. En las relaciones consolidadas de pareja, de trabajo, de familia, de amigos, las buenas relaciones están basadas en el conocimiento y aceptación de las fortalezas y limitaciones de los otros y como dije antes, para que puedas conocer a otro y empatizar realmente, requieres conocerte primero a ti, nadie da de lo que no sabe o no tiene. Un aspecto fundamental para conocer al otro es primero reconocer su existencia y sobre todo estar consciente de las diferencias, de un tú y yo ahora, en este momento.
  3. Aprender (Re-aprender) a comunicarte bien. La comunicación es la base de toda relación humana tanto si es negativa o inefectiva, genera relaciones negativas, como si es positiva o efectiva, genera relaciones positivas. La comunicación saludable o efectiva (porque cumple su función de crecimiento y bienestar) exige una serie de habilidades que son los pilares de esta comunicación.

4. Querer ser feliz: “Cuando eres feliz surge la vocación de querer contribuir a la felicidad de los demás” (Esta frase la leí en alguna parte pero no sé quién la dijo). Es el punto más importante y clave de todos. Si quieres ser feliz y accionas para eso, harás los tres puntos anteriores porque quieres estar bien, así que te conocerás, aceptarás al otro como es y lo dejaras ser, aprenderás a conocerlo y afinaras las capacidades de empatía, escucha, diálogo y asertividad hasta convertirlas en habilidades y competencias.

Con estos cuatro ingredientes, harás lo necesario para hacer sentir bien al otro y en circunstancias normales si eso es lo que emites, en su gran mayoría eso es lo que recibirás, los demás estarán interesados en hacerte sentir bien y si no, sabrás discernir entre todo lo que recibes con qué te quedas y con que no. No es sencillo, pero, lo puedes lograr siempre que sea tu decisión construir bienestar para ti y los otros.

¿Cómo son tus relaciones? ¿Son tus relaciones de bienestar o malestar?

¿Te parece interesante esta entrada para ti y otros? Si es así te invito a que la compartas, tal vez alguien la necesite leer.

Foto: Unplash

 

 

 

 

 

 

 

 

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