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Ten cuidado con lo que te dices a ti mismo

15.07.2016

Es inevitable hablar con uno mism@ ya sea en voz alta o “mentalmente”, es una conducta habitual y natural de los seres humanos. Técnicamente se  conoce como diálogo interno y según estudios validados, hablamos con nosotros mismos aproximadamente unas 14 horas al día, más de la mitad del día productivo. Adicionalmente, el 70% de ese diálogo es negativo y la razón está determinada porque hacemos valoraciones de lo que hemos hecho o vamos a hacer, y por aprendizaje, analizamos más los errores que los aciertos, así que nuestra mente hace la tarea de escanear permanentemente el pasado y predecir el futuro con tal   de ejercer un control y no caer en errores. Asociamos más el bienestar con el acierto que con el fracaso, por tanto intentamos evitarlo. De igual manera,  hacemos valoraciones relacionadas con los otros, criticando lo que son o no son, hicieron bien o mal, están bien o están mal, es feliz o no es feliz, gastando entonces,  la mayor parte de nuestra energía mental pensando en el pasado, en el futuro o en los otros, no la invertimos, porque en la práctica, ni el futuro ni el pasado existen y pasar mucho tiempo pensando para valorar lo que hacen otros, es definitivamente poco productivo y provechoso para el bienestar personal, porque no está dentro de nuestra zona de influencia, no lo podemos controlar.

El diálogo interno tiene dos características generalizadas, es inconsciente y se produce de manera automática, es decir, no lo controlamos, es involuntario, por lo que no  nos damos cuenta que se está produciendo en nuestra mente en ese instante.  Se define, como pensamientos que se expresan a manera de conversación con nosotros mismos y se dan como resultado del aprendizaje, de nuestras experiencias vividas y especialmente del sistema de creencias y valores que vamos estructurando a lo largo de nuestra vida. Aparece aproximadamente a los cinco años de vida, cuando un niñ@ ya tiene recuerdos y lo que se llama una memoria autobiográfica, porque es capaz de reconocerse. Antes de esta edad, la memoria de los niños depende más de su entorno externo que de lo interno.

Siendo el diálogo interno un proceso imperceptible como he anotado, tiene una gran importancia para nuestra vida, de lo que nos decimos a nosotros mismos, depende lo que creemos de nosotros y constituye la interpretación que hacemos del mundo, como consecuencia, influenciará de manera directa nuestra manera de ser y de actuar. Si el 70% de esa conversación es negativa es también altamente probable que nuestro comportamiento y manera de ser, vayan en esa misma dirección y seguramente la vida se convertirá en poco satisfactoria y motivante, por tanto, es esencial que logremos identificar el tipo de conversación que realizamos con nosotros mismos si queremos resultados positivos para lo que somos y hacemos.  Tomemos un ejemplo, si con frecuencia en nuestra conversación nos decimos frases como, “que tonto he sido no dije lo que debía decir en la reunión, siempre hago lo mismo…” estaremos reforzando la incapacidad de comunicarnos asertivamente y  el policía interno, nos estará reprochando todo el tiempo que mal lo hacemos. Nuestra valoración permanecerá bajo la creencia negativa y limitante, que además nos llevará a otras, incluso más complejas y actuaremos con el temor, el miedo al error,  porque ya hemos construido la creencia de lo incapaz que soy para expresar mis ideas o hacerlas valer. Cada vez que vaya a la reunión me estresaré, estaré inseguro y poca confianza tendré en mí para actuar de acuerdo a lo que me gustaría o espero de mí mismo.

Una buena salud mental vista desde la perspectiva de las emociones, de una buena  autoestima, autoconfianza, autoimagen y autovaloración, inicia por un diálogo interior de buena calidad, y eso significa conversar conmigo misma de manera positiva. La pregunta que surge entonces es, ¿cómo crear una conversación positiva o diálogo interior de buena calidad? Lo primero, hacer conciencia que tú tienes el poder de elegir y gestionar tus creencias, tus pensamientos, tus emociones, tu actuar. Suena muy fácil, hacerlo es otra cosa. Implica una serie de revisiones, descubrimientos y cambios tanto en lo que pensamos, como en lo que sentimos, como en lo que hacemos y ahí está la dificultad, nuestros hábitos, creencias, esa manera de ser y hacer hoy,  está tan fijada que transformarla o cambiarla exige además de conciencia la determinación, decisión, motivación de ir a por esa mejora en la manera de vivir y eso implica trabajo, disciplina, dedicación y ahí reside esa dificultad, nos cuesta. La buena noticia es que evidentemente no es imposible, es realmente posible a base de voluntad para accionar lo que hay que hacer.

Lo segundo, hacer un autoanálisis para identificar cómo es tú diálogo interno, qué te dices, que creencias están insertadas en el diálogo, cuáles son las creencias que cimientan ese diálogo, si es positivo o negativo. A partir de ahí, crear maneras o estrategias para cambiar lo que sea negativo o que esté limitando la autoestima que incluye la autoconfianza. Encontrarás por ejemplo, que tendrás que cambiar de grupos de amigos porque los que tienes hoy, influencian creencias y experiencias que refuerzan un diálogo negativo. Por lo general recurrirás a ayudas tipo coachign, terapias, mindfullnes, entre otras, como método para ayudarte en ese autoanálisis.

Lo tercero ir a la acción, entrenar tu mente sobre lo cual, es fundamental tener claro objetivos y metas que necesitas y quieres alcanzar para tu vida en función de un mejor vivir para ti y los tuyos, cuando descubres y tienes claro esto, encontrarás y descubrirás todo el potencial que posees y que debes poner a funcionar al máximo para lograr lo que pretendes. Ejecutando y haciendo crearás experiencias que te enseñarán lo que eres y puedes hacer, reestructurarás creencias, enfrentarás miedos, a no  fallar, a no tener culpa e irás haciendo una transición hacia un diálogo que fortalecerá tu estima, la autoconfianza y el poder que hay en ti.

Todo lo bueno comienza en uno mismo, así que si lograr crear diálogos internos de calidad, depende de ti y te generará beneficios como, buena salud mental, emociones positivas, alimentar tu inteligencia emocional, porque lograrás autocontrol, serás más consiente del presente, así que disfrutarás más la vida porque la vida se vive hoy, invertirás más energía en lo que debes y tienes que hacer para lograr lo que necesitas y quieres, porque en esa medida lograrás mayor autoconfianza y sin lugar a dudas, tendrás una mejor calidad de vida.

¿Qué te dices a ti mismo en tú dialogo interno? ¿Qué calidad de conversación tienes contigo mismo? ¿Cuidas de lo que te dices a ti mismo? ¿Lo que te dices a ti mismo te genera autoconfianza?

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